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RITOS DE LA PUBERTAD
LAS FIESTAS MESTIZAS DE LAS QUINCEAÑERAS
Las fiestas de quince años son un rito social y católico que denota el paso de la infancia a la edad adulta y supone la aceptación de la nueva mujer en la sociedad, con todas las responsabilidades que esto implica.
Tradicionalmente, las mujeres son introducidas en roles femeninos como la “maternidad” y el “matrimonio”. Los muchachos intervienen en la ceremonia, escoltando a la muchacha y a sus “damas”, otras jovencitas de la misma edad que fungen como corte palaciega de la quinceañera. Sin embargo, no se acostumbra celebrar ninguna fiesta similar para marcar el ingreso de los varones a la edad adulta.
La misa de quinceañera es especial y ella debe renovar su compromiso con los valores cristianos que le ha enseñado su familia y que ha respetado desde que la bautizaron. Después de la misa, se celebra una fiesta bastante fastuosa, en la que se ofrece un baile de gala y un banquete.
La ropa de la festejada es parte importante de la fiesta. Llevan trajes largos, parecidos a los de las “novias”, generalmente de color rosa. Usan también un tocado de flores en la cabeza, un ramo, que al final de la misa, le ofrecen a la Virgen; una medalla de oro que es un emblema de su fe y un anillo, que simboliza su compromiso con los valores sociales y espirituales de su familia y su comunidad.
Durante la fiesta, el padre dice un discurso emotivo en el que le recomienda a la hija y a la sociedad velar por ese "botón” que se está abriendo y se empieza a convertir en una flor casta y preciosa. Se brinda con champagne o vino blanco espumoso, del cual puede beber la festejada. Se baila el vals, al estilo de cada pueblo, primero con el padre, luego con los padrinos, tíos, hermanos e invitados.
Algunas veces la quinceañera, apoyada por sus quince “chambelanes”, presenta una coreografía que consta de dos partes: la primera es una entrada en la que se toca una marcha moderna con piano, seguida por un vals. La segunda, es un baile de salón -por ejemplo un tango-, o un baile moderno -música conocida como "disco"-, o una pieza regional, -como la polka norteña-, para los cuales, la festejada se cambia de ropa. Después de este preámbulo, continúa la fiesta y todos los invitados pasan a la pista de baile. La fiesta puede durar hasta la mañana siguiente.
RITO DE LA PUBERTAD ENTRE LOS SERIS
En el rito de la pubertad que se celebraba para ambos sexos, los adultos daban a los “nuevos adultos” consejos especiales para que lograran la felicidad, viviendo en paz con los otros.
Últimamente, la ceremonia de la pubertad solamente se celebra para las señoritas que, se considera, están en edad casadera. La fiesta dura cuatro días, durante los cuales la muchacha y su madrina no pueden comer carne y permanecen encerradas. La madrina le pinta la cara a la jovencita con diseños tradicionales y le da consejos y le cuenta cosas de “mujeres” para que llegue a ser una buena esposa. La tercera noche la pasan en vela, al amanecer, llegan las mujeres adultas de la familia de la muchacha para llevarla a la playa, donde, le lavan el cabello con agua de mar, para purificarla ceremonialmente.
Durante la fiesta se celebra la Danza de Pascola, se celebran juegos de azar con dado, y se sirve comida para toda la comunidad.
Actualmente, entre los seris, los hombres dejaron de celebrar su paso de la infancia a la edad adulta.
RITOS DE PUBERTAD ENTRE LOS LACANDONES
Actualmente, los lacandones celebran una ceremonia especial cuando los hijos o las hijas llegan a la pubertad.
Los padres de los muchachos le ofrecen a los Dioses una ofrenda consistente en un manojo de flechas para que sean buenos cazadores. A partir de este momento, los muchachos pueden participar en los ritos y usar ropa “de hombre”. A las niñas les hacen una ofrenda que se relaciona con la cocina o el tejido. A partir de entonces les permiten usar plumas de colores en el cabello, como lo hacen sus madres, y cambian la forma de peinarse.
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