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PURÉPECHAS O TARASCOS
MICHOACÁN
Para ellos el término "Tarasco" es despectivo, prefieren llamarse a sí mismos Purépechas. Sin embargo, debido a que los cronistas los llamaron Tarascos, el nombre ha prevalecido hasta la actualidad. Los indígenas a los que se han llamado “Tarascos” ocuparon tradicionalmente el área geográfica del Estado de Michoacán denomina “Meseta Tarasca”, cuya altura promedio sobre el nivel del mar es de 2,000 metros. Actualmente habitan en una superficie de 15,850 kilómetros cuadrados en los municipios de: Los Reyes, Carapan, Uruapan, Tangancícuaro, Chilchota, Paracho, Cherán, Nahuatzén, Ziracuarétiro, Tingambato, Erongarícuaro, Zacapu, Coeneo, Quiroga, Tzintzuntzan y Pátzcuaro, ubicados en el norte de Michoacán.
En 1980 algunos lingüistas señalaron que su idioma estaba emparentado con algunas lenguas del Suroeste de los Estados Unidos. Otros especialistas como Swadesh, los clasificó dentro del grupo Maya-Totonaco. Dada la controversia existente los presentamos como un grupo aparte.
La vivienda Tarasca típica es la yácata. La vivienda tradicional purépecha se llamaba cumánchilcua (casa en purépecha). Hoy está constituida por dos construcciones principales: la troje y una habitación que se usa como cocina. Además hay construcciones secundarias como el “machero” y la “porqueriza”.
La troje es una construcción de madera sobre una base de piedra que consta de un cuarto, un comedor y un tapanco. La base es de piedras unidas sin mortero o cemento en forma de “T” mayúscula, sobre las que descansa un trabajo de carpintería de gran precisión, gracias a cuyos ensambles se puede desmontar en poco tiempo. Esta vivienda está techada en cuatro aguas con tejamanil. Tiene un pequeño portal sostenido con pilares rematados en capiteles de madera tallada. Los dinteles y marcos de las puertas son igualmente tallados.
La casa consta de un dormitorio que tiene un tapanco y otra pequeña construcción de madera que hace las veces de cocina. La troje se usa como espacio de vivienda y como bodega de maíz. El interior de las vivienda purépecha es sobrio. La mayor parte de las labores las realizan en el suelo y por esta razón el mobiliario suele ser muy sencillo: petates que se extienden sólo para dormir, mecates para colgar la ropa y el altar familiar.
Los habitantes construyen sus propias casas, pero antes de hacerlo deben cumplir con un ritual que atrae buenos augurios a quien la ha de habitar. Cuando se termina el techado de la construcción se realiza otra ceremonia a la que está invitada toda la comunidad.
Las trojes se hacen cada vez más raras dentro del paisaje michoacano porque la madera es cada vez más escasa. Muchas de las trojes construidas en los siglos XVl y XVll han sido vendidas a turistas que, aprovechando que se pueden “ensamblar”, se las llevan para decorar sus jardines.
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